Relatos que dan voz a nuestra historia

EQUIPO CENTRO 1965Desde hace varios años, con interrupciones de por medio según el caso, el centro de salud es un lugar de prácticas para estudiantes de diferentes facultades de la ciudad de Paraná. En esta ocasión nos referimos al trabajo que realizaron estudiantes de la Licenciatura en Trabajo Social de la Facultad de Trabajo Social de la Universidad Nacional de Entre Ríos, quienes llevaron a cabo sus prácticas pre-profesionales en nuestra institución. Como parte de las mismas, las alumnas Pamela Saccani y Camila Grigolato realizaron dos entrevistas a vecinos de la zona con el objetivo de dar continuidad a la idea de reconstruir la historia del centro de salud. Por un lado, dialogaron con  Luis Cislaghi (Chichito) y, por otro, con “Cata”. A continuación compartimos algunos fragmentos del trabajo realizado por las alumnas. A través de estos relatos, se invita al lector a imaginar cómo el centro de salud comenzó sus primeros pasos siendo una sala de primeros auxilios hasta convertirse en lo que es hoy: un Centro Regional de Referencia.

“Chichito integró la cooperadora del centro de salud en el año 1974. Él tiene un buen recuerdo del trabajo en equipo: ‘había buena onda’- cuenta-. Caracteriza al grupo como homogéneo, el cual estaba constituido por siete personas: el Presidente, Vicepresidente, Secretario, Prosecretario, Tesorero, y los Vocales; todos vecinos de la zona […] y que, a su vez, participaban en la organización del Club San Martin. Además –expresa- había un cobrador de la cuota societaria que iba casa por casa, visitando los vecinos y solicitando su colaboración, quienes accedían sin pretender algún tipo de privilegio en la atención, un aspecto que Chichito resalta como de gran importancia. Asimismo, también destaca la participación y solidaridad de las personas y el desinterés en la ayuda que caracterizaba a esa época, lo que recuerda con nostalgia. Hoy –dice- ‘lamenta la pérdida’ de lo que él denomina ‘valores fundamentales para la convivencia en sociedad’.

BONO COOPERADORA 1986Cuenta que fue José Gazzano quien donó los diferentes terrenos para su construcción. En sus inicios, el centro de salud funcionaba como una sala de primeros auxilios y estaba ubicado en la esquina de Av. Pedro Zanni y Francisco Medus. Su estructura edilicia terminaba donde actualmente se encuentra la escalera que conduce a la parte superior de la institución. La sala de internaciones se realizó durante la última gestión de la cooperadora en la que participaba. En el marco de esa gestión también se construyeron las veredas; las barandas; se reparó el consultorio odontológico; se cambiaron compresores junto con la adquisición del equipo de odontología y el revestimiento de las paredes de la sala de espera.

En lo referente a los servicios, en esa época el centro de salud no disponía de una ambulancia y tampoco de una guardia médica. Lo que sí había era atención médica y de enfermería hasta las 20:00 hs; y los días sábado y domingo no se brindaban servicios. En ese entonces, generalmente, la población acudía al centro de salud para la realización de nebulizaciones e inyecciones. También como disponía de teléfono, ‘la única tecnología’ -como lo expresa Chichito-, eso daba lugar a que el centro de salud adquiera, en cierta forma, la función de ser un servicio vecinal, debido a que la comunidad de ese entonces no disponía de ninguno y la solicitud de lo que en ese entonces se denominaba ‘teléfono del Estado’ llegaba a tardar mucho tiempo.

En aquel momento, la llamada ‘visitadora social’ y las enfermeras eran quienes realizaban actividades en terreno, acompañadas por Chichito quien tenía automóvil. Estas acciones se caracterizaban por la concurrencia a los domicilios de aquellas personas que no poseían los medios de transporte necesarios para asistir al centro de salud, ya sea para tomarse la presión, vacunarse o aplicarse una inyección.  El centro de salud cumplía una función acorde a las necesidades de esa época -expresa Chichito. La zona de influencia era amplia, la cual llegaba hasta San Benito inclusive y abarcaba zona rural con población que procedía de zonas aledañas.

BONO CONTRIBUCION CENTRODesde la cooperadora se realizaban distintas actividades para obtener recursos económicos y así poder llevar a cabo las diferentes acciones en el centro de salud: venta de vaquillas y empanadas por encargue; carreras de caballos con servicios de cantina, donde concurrían también participantes del interior de la provincia; picnics los domingos de tarde; peñas folclóricas organizadas en conjunto con el Club San Martin y rifas”.

Por su parte, Cata relata que “las acciones que llevaba a cabo en el centro de salud giraban en torno a la realización de visitas a domicilio, en el marco de la ‘educación para la salud’; trabajo en la guardia, donde se hacían nebulizaciones, curaciones y se colocaban inyecciones; campañas de vacunación en las escuelas junto con la llamada, en aquel entonces, visitadora social, por lo cual se movilizaban en colectivo, en auto o caminando, debido a que el centro de salud no disponía de una ambulancia para transportarse. A su vez también enfermería realizaba tareas administrativas en lo que respecta a la organización de las fichas médicas.

Respecto a los recursos económicos que disponía el centro de salud, Cata recuerda y rescata con aprecio ‘el apoyo de toda la gente y la vecindad’. ‘Daba gusto trabajar’, -dice refiriéndose a la colaboración tanto de los vecinos como también de los mismos trabajadores de la institución para la generación de aportes económicos y en la participación de ellos en la realización de diferentes actividades que organizaba la cooperadora para recaudar fondos.

En cuanto al personal que trabajaba en el centro de salud, Cata expresa que cuando ella comenzó allí había varias enfermeras; médicos sólo de mañana y parteras de tarde. Luego se fueron incorporando otros profesionales como médicos clínicos y pediatras; dentistas; obstetra; psicólogos y el servicio de farmacia. Dentro de las acciones que se realizaban estaba el control y peso del niño sano; la entrega de la leche a aquellos niños que tenían completo el carnet de vacunación y las visitas en domicilio.

Entre risas y anécdotas, Cata recuerda con afecto y nostalgia su paso por la institución. Destaca la posibilidad que le brindaba su trabajo de relacionarse constantemente con la gente que acudía allí: ‘vas a un lugar y haces con tanto amor el trabajo […] trabajas haciendo algo tan lindo para hacer llegar a la gente. Eso no me lo voy a olvidar nunca. Cuando me venía a mi casa extrañaba de estar allá. Estas continuamente en contacto con la gente que te quiere. Porque nosotros los adorábamos y a mí me reconocen hasta ahora”.

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